A finales de mayo del 2020, más de 40 millones de nuevos estadounidenses han aplicado por desempleo desde que comenzó la pandemia del Covid-19.

Como parte de su estrategia para desviar y de redireccionar las dudas que existen sobre su eficacia en el manejo de esta pandemia, el Presidente Trump ha continuado utilizando a “el otro” como su chivo expiatorio, con el fin de culpar a todos menos a sí mismo. Desde sus primeros días de campaña, Trump dio a conocer su chivo expiatorio favorito; el inmigrante.

Siempre pregonándose en Nueva York, su ciudad natal, como el inteligente hombre de negocios que dominó el arte de cerrar negocios, el graduado de la Escuela de Negocios de Wharton ha decidido crear como argumento económico para justificar sus nuevas políticas y propuestas, el reducir en gran medida la emisión de visas, tanto temporales como permanentes, reduciendo así la competitividad de los extranjeros por los puestos de trabajo en los Estados Unidos.

Mientras Estados Unidos intenta mantenerse en la cima del crecimiento empresarial e innovación a nivel mundial, la necesidad de un flujo constante de “cerebros” y capital financiero es innegable. El Presidente pregonó (y se llevó el crédito) sobre la tasa nacional de desempleo del 3%, antes de que el Coronavirus lo pusiera todo patas para arriba y llevara esta tasa al 20% en menos de lo que tarda una temporada en terminar. Este 3% demostró esencialmente que cualquier americano sano, con entrenamiento y educación, podía obtener un empleo si así lo deseaba.

Mas tarde, el 22 de Abril del presente año, el Presidente emitió una orden ejecutiva para detener la emisión de visas de inmigrantes, argumentando que las personas que entraban a Estados Unidos con estas visas eran esencialmente “agentes libres” que podrían solicitar cualquier empleo y por lo tanto, son una amenaza para los trabajadores americanos.

La realidad actualmente es que aproximadamente 300,000 extranjeros al año podrían obtener una visa de inmigrante para poder venir a los Estados Unidos a trabajar, esto en comparación con los 40 millones de empleos que se han creado recientemente. Es claro que el argumento económico en el que basa esta medida, es similar a no añadir ni una gota de agua al océano.

El Presidente también anunció que la administración consideraría pausar la emisión de visas de no inmigrante, posiblemente hasta por un año y es aquí en donde este argumento económico se contradice por completo y esta es la razón:

1.Muchos puestos de trabajo aceptados por extranjeros conducen a una ganancia neta en la creación de empleo para las empresas y ayudan a reducir el desempleo en los EE.UU.

2.Una gran cantidad de visas son concedidas a empresarios extranjeros quienes han creado MILLONES de empleos para americanos.

Esto es decir que la pausa en la emisión de estas visas llevaría únicamente tanto al cierre de las empresas como el atraso de la innovación, provocando esto el detrimento de la economía de los Estados Unidos. La falta de “nuevos cerebros” en el campo de la innovación no solamente hace que las empresas estadounidenses pierdan ganancias y sean menos productivas, sino que también las lleve a la recurrir a la necesidad de hacer negocios con países extranjeros, o a desplazarlas fuera de los Estados Unidos y esto ultimadamente, desanima a los futuros fundadores de empresas como “Google” a invertir o a establecerse en los Estados Unidos. Todo esto envía el mensaje equivocado de “Aquí no necesitamos su innovación, ideas o dinero “, lo cual es un error y a largo plazo puede ser muy destructivo.

He tenido el placer de trabajar con emprendedores de todas partes del mundo quienes han establecido sus empresas en Estados Unidos, empresas que no solamente han sido exitosas y remunerables, sino que también han sido basadas en las medidas que el Presidente utilizaba para medir su éxito, la creación de una gran cantidad de empleos para americanos. Puedo asegurar que mis clientes han creado miles y miles de empleos con base en mi oportunidad de abrirles las puertas a los Estados Unidos, y esto es una de las cosas de las que estoy más orgulloso.

Millones de americanos se benefician por la emisión de estas visas, y esto es porque se crean trabajos que antes no existían. En este momento, muchos empleadores en Estados Unidos quizás no podrán superar esta crisis con la capacidad de ofrecer a los empleados que fueron despedidos, un nuevo empleo. Por lo tanto, tanto las visas para trabajadores extranjeros altamente calificados, quienes hacen que las empresas estadounidenses sean más rentables y capaces de expandirse, así como las visas para los empresarios extranjeros que traen sus ideas y capital a los Estados Unidos y deben contratar americanos para poner en práctica sus planes de negocio y hacer crecer sus empresas, son más esenciales para la economía de los EE.UU. que nunca.

Los números no cuadran, Presidente Trump. Dar este paso para frenar o detener la emisión de este tipo de visas, únicamente servirá para dañar aún más la reconstrucción y el crecimiento de los EE.UU., así como eliminar cientos de miles de empleos que podrían ser creados para los estadounidenses.